Antecedentes de nuestros Niños

Es importante comprender que la pobreza material no es la peor condición o el único determinante para que estos niños tengan heridas tan marcadas; sino más bien la falta de afecto, atención y comprensión de sus familiares hacen que sean niños vulnerables, sin autoestima y sin esperanza de un mejor futuro.
La mala nutrición en el vientre materno y en los primeros meses de vida de estos niños limitan su desarrollo intelectual y físico.
Viven en cuartos pequeños, en donde por lo general, solo hay una cama compartida por más de 3, 4 o hasta 6 personas.
Por lo general los niños se crían con un solo miembro de familia (madre, abuela, tía, etc) y debido a sus condiciones económicas, salen a trabajar y dejan a sus niños abandonados o en manos de terceros.
Viven en hogares donde la madre convive con su pareja, ya sea el padre de los niños o padrastro, donde el abuso generalizado hacia los niños (físico, emocional y sexual) es muy frecuente.
Los padres o hermanos mayores en su mayoría, sufren de alcoholismo o drogadicción.
Son un blanco perfecto para las pandillas y futuras delincuencias.
Consecuencias Generadas por su Estilo de Vida
Problemas de aprendizaje y problemas de comportamiento: Son niños agresivos, intolerantes, instintivos, actúan a la defensiva, tienen conductas autodestructivas consigo mismos
Los niños no han sido alimentados de forma adecuada, sino que han calmado su hambre con cachitos, papas fritas y galletas
Son niños amorosos que buscan afecto y seguridades, los que les torna más vulnerables a ser presas más fáciles de abuso
No han sido estimulados en áreas de lenguaje y sociabilidad
No tienen límites claros.
“Todos ellos aún tienen esperanza” solo se necesita amor, acompañamiento, mucha paciencia y sobretodo tolerancia. Estas son las herramientas para que en aproximadamente 3 años, estos niños proyecten una nueva vida y puedan sanar heridas muy marcadas y profundas.